Así lo ha relatado hoy el bombero Francisco Martínez, quien ayer rescató a la niña después de que la madre se la entregara de sus propios brazos en un intento por salvarla, aunque ha declarado que desconocía si la mujer seguía con vida o estaba herida.
Se trata de Amalia Filloy, procedente de La Fregenada (Salamanca), que murió junto con otra hija de catorce años, mientras que su esposo, José Alonso, y la pequeña María evolucionan favorablemente en el Hospital La Paz sin que se tema por sus vidas.
La familia salió ayer desde esta villa salamantina rumbo a Madrid para coger el avión que les llevaría a Las Palmas de Gran Canaria, tras concluir las vacaciones de verano, ya que todos los años las pasan en su pueblo, donde residen sus familiares más directos.
El matrimonio llevaba en Las Palmas catorce años, desde que el padre, de 40 años, ocupara un puesto de funcionario de prisiones en esta ciudad.
El herido se recupera de sus heridas, porque el accidente le dejó una fractura de pelvis y traumatismo torácico, además del dolor de haber perdido a su esposa y a su hija.
El bombero testigo de esta historia ha visitado hoy La Paz junto con otros dos compañeros del Cuerpo que participaron en las tareas de rescate del siniestro de la T-4, aunque no han podido ver a ninguno de los seis heridos que continúan ingresados en este centro madrileño.
Martínez ha confesado, en declaraciones a los medios de comunicación, que sigue "muy impresionado" por la tragedia y que, de hecho, ha tenido que recibir atención psicológica.
Ha explicado que había rescatado con vida a otros dos niños y que le hubiera gustado visitar a la menor para contarle que su madre le salvó la vida, pero los sanitarios se lo impidieron por no ser familiar.
Al menos se ha felicitado de que María, según el último parte médico, se encuentre estable dentro de la gravedad pese a sufrir una fractura de fémur.
Ha contado que, en el momento del rescate, la menor estaba al lado de su madre, ocupando los asientos que les correspondían a ambas en el avión, y que, al verle, ésta le entregó a la niña en sus brazos pensando en todo momento en protegerla.
El Ayuntamiento de La Fregeneda, tras confirmar la muerte de Amalia Filloy y de su hija de catorce años, ha decretado tres días de luto y ha colocado un crespón negro junto a las banderas de la casa consistorial, que ondean a media asta.
El bombero ha contado además que algunos pasajeros del avión de Spanair "salieron por sus propios medios" y ha matizado que "otros nos costaron un montón", al referirse concretamente a los que encontraron en el río próximo al suceso.
Ha explicado que lo vio "todo en blanco y negro" y que tiene varias lesiones causadas por los restos de chapa de la nave, al tiempo que ha agradecido la ayuda psicológica que ha recibido hasta "altas horas de la madrugada".
EFE |
21/8/2008 |